Siempre empieza como una solución de emergencia, algo para salir del paso, pero siempre con el pleno convencimiento de que en cuanto tengamos tiempo vamos a arreglar las cosas en serio. El amor propio y el instinto de autoconservación no nos permiten hacernos cargo de que esa solución temporal terminará siendo más permanente que Grondona en la AFA.

Y así es como convivimos todo el tiempo con alambrecitos en la patilla de los lentes, el botón del inodoro sin la tapa y con el ganchito a la vista, sosteniendo con un papelito esa puerta que cierra mal, atando el cierre del pantalón al botón con una gomita o un anillo de llavero o, como en caso de quien escribe, 4 meses pidiéndole al de la pizzería que nos llame cuando sale el pedido "porque no me está andando el timbre".

5 comentarios cómplices:

Eleanor Rigby dijo...

Muchas veces anduve con una gomita en el cierre del pantalón..jeje

Mis lentes anduvieron años adornados x un alambrecito, sí, muy crota, pero bueh!

Los amigos del duende dijo...

Jejejejejjejeje... mi cierre de la campera es un clip!!! claro que hace mas de tres inviernos!

Lucy in the sky. dijo...

JAJAJAJA tremendo xD. A todos nos pasa. No estamos solos, hermanos!

Lucie dijo...

No hay nada más permanente que lo provisorio, dicen.

Lucas dijo...

Provisoriamente eterno!