Y comprendió una noche, después de derramar la lágrima setecientos mil cuatrocientos catorce, que no iba a dejar de extrañar nunca.

4 comentarios cómplices:

Una piba con la remera de dijo...

Por eso leo a Lucy sin perderme ni una entrada. Por su mente enormemente sabia (?)

Lucas dijo...

Hay cosas que brillan más fuerte cuando las bañamos en lágrimas. Quizá sea cuestión de dejar de llorar y sonreirle a los sentimientos.

Lucy in the sky. dijo...

Aaaah, estaba inspirada ese día (?) Jaja :).
Saludos :).

leticia dijo...

setentamil trescientos catorce...
jejejje esa es la cifra de Alfredo Casero.....